OCHOA FERNANDEZ CARLOS FELIPE

“Un hombre íntegro, idealista, de profundas convicciones éticas y morales, siempre decía que un mundo mejor era posible y soñaba con un país libre, un futuro mejor para nuestros hijos, era alguien muy especial”, afirma Teresa, su esposa.
Como delegado gremial luchó por el Convenio Colectivo que se había firmado el año anterior, y permanentemente bregaba por salarios y condiciones dignas de trabajo. Excelentes calificaciones como empleado, estaba orgulloso de trabajar en el Banco.
Todos los viernes iba a jugar a la pelota con sus compañeros de la sucursal Monte Grande, y ese viernes 20 de agosto, había llegado tan cansado que enseguida fue a dormir. En la madrugada del 21, irrumpieron en la casa “un grupo de hombres: algunos uniformados, otros de civil y también con pasamontañas” buscando a Carlos.
Después de casi 2 horas de estar allí, se lo llevaron y hasta el día de hoy, permanece desaparecido.
Después vendrían para Teresa largos peregrinajes buscando saber donde estaba su esposo. Envió 200 radiogramas al Ejército y presentó dos Habeas Corpus, todo sin respuesta alguna, todas las preguntas eran sin respuestas.
En marzo del año 2003 en el Juicio de la Verdad, llevado adelante en la ciudad de La Plata, un sobreviviente del centro clandestino, conocido como “el pozo de Banfield” en su testimonio dijo haber estado allí con Carlos Ochoa.
Citados por la justicia, con asombro y estupor, Teresa y sus hijos escucharon por primera vez algo sobre Carlos, “después de 27 años recién ahora voy a dejar de esperarlo, porque hasta hoy, siempre pensé que volvería”, fue lo único que atinó a decir Teresa conmocionada.
El 26 de octubre del 2003, los tres tomados de la mano subieron al escenario del Salón de Actos y recibieron de manos de la Presidenta, la medalla de reconocimiento por 25 años de servicio que seguramente con gran satisfacción hubiera recibido Carlos.
Aquellos dos pequeños niños, son hoy funcionarios del Nación y su madre está tan orgullosa de ellos como de su esposo: “Fue muy duro salir y estuvimos muy solos, pero unidos lo logramos. Solo espero de ahora en más, que se haga Justicia y que se termine la impunidad, solo si eso ocurre podremos decir que logramos tener ese país libre y justo del que siempre hablaba Carlos, será la única manera de honrar su memoria”.
(Biografía aportada por la Comisión de Empleados del Banco de la Nación Argentina por la Memoria, la Verdad y la Justicia)